Trabajando actualmente

domingo, 18 de marzo de 2018

Tú, mi recuerdo más sincero




Dedicado a ti, la que bajaste en un puerto distinto al mío,
la que me dijo "te quiero" sin quererlo,
 la que decepcioné hace ya mucho tiempo.

No te merezco, y cuanto más lo pienso, más lo creo. Ahora miro al cielo y pienso qué podría haber sido de ti, pero si trato de imaginarte sólo puedo ver un final triste y grotesco. Si es cierto que un fuego apaga otro fuego, quiero arder por dentro para matar el que encendiste en mi pecho, pero no puedo, soy demasiado débil y el miedo me carcome por dentro.

Si sigo pensando en ti es para flagelarme en tu recuerdo, para recordarme que eres la cadena que me arrastra por el suelo, aún si ya no existes, aún si desapareciste como desaparecen los sueños, te fuiste, y lloré, lloro, por cuanto te eché y te echo de menos. Eres el recuerdo de mi yo miserable, de mi yo más deleznable, del yo que no puede mirarse al espejo... eres el recuerdo de mi continuo fracaso, de mi caída infinita hacia un abismo negro... de la muerte de mi infancia a manos del adulto que ahora habita este cuerpo. Me diste una oportunidad de querer y yo rechacé tus sentimientos, oh, cuanto lo siento, porque tengo el presentimiento de que lo que yo ahora siento es lo que sentiste por mi hace ya mucho tiempo, que lo que yo ahora anhelo en mis deseos tu lo ansiabas en los tuyos, oscuros y sinceros. Y cuando llegue el alba de esta noche, cuando llegue ese momento, querré al alma que desee a éste cuervo, no dejaré escapar esa nueva oportunidad que anhelo, no dejaré caer lágrimas donde puedan existir los besos, no dejaré que inunde el odio donde puede haber un mar de amor sincero.

Y aunque haya pasado el tiempo y tus recuerdos cada día se vean más y más difusos, recordaré a esa joven de largos y rizados cabellos carmesí, esa joven que me miraba con esos ojos, esos ojos esmeralda que aún recuerdo... que bailaba, que volaba, que sonrojaba, que pensaba que la vida podía caber en dos versos. Te quiero, y quizás necesite más de dos palabras para decirte lo que siento, pero con esas bastan, nos bastan a los dos en nuestro vasto silencio. Y aunque sé que nuestras almas infantiles han muerto y con ellos la esperanza de estar juntos de nuevo, seguiré soñando con que habría pasado si hubiera tomado tu mano y hubiéramos bajado juntos en algún otro puerto, escapando a algún lugar donde pudiésemos haber perseguido nuestros sueños.

-Jose