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sábado, 18 de febrero de 2017

Confesión (fragmento Libro de los Sauces)

Recomiendo encarecidamente escuchar esta canción, es la que me ha inspirado para hacer este framento del Libro de los Sauces, anteriormente llamado Victoria. Por favor, escuchadlo.

Este fragmento forma parte de la novela que ando escribiendo Libro de los Sauces, pincha aquí para ir para ver el progreso completo.

[...]
Esta vez como tantas ella fue la primera en llegar al la sombra del sauce, que ciertamente la protegía de los acalorados atardeceres. Cuando el joven llegó y se sentó a su lado, ella le cogió de su mano, como queriendo decirle algo. El pudo entenderlo y la miró con comprensión y cariño, esperando a que ella abriese sus labios.
"Oye Enric" -la voz de Victoria tenía un tono suave y cálido- "¿te acuerdas de cuando nos conocimos?"
Un torrente de recuerdos revolvió la mente de ambos, parecían tan cerca pero cuando lo pensaban con claridad había pasado mucho tiempo, pero les gustaba rememorar esos tiempos, cuando ese chico se sentó cerca suyo un atardecer como tantos.
"Claro Vic, ¿como podría olvidarme? Aun recuerdo que te dije que este árbol era mió" -respondió él, empujándola muy suavemente.
Estaban el uno pegado el otro a pesar de que el tardío calor veraniego se les arrojase con fuerza, estaban cómodos bajo la sombra del enorme árbol que parecía acompañarles en el silencioso ritual que ambos mantenían desde hacía ya muchos meses. Tras un largo silencio, Victoria se giró hacia el joven.
"Enric, gracias por todo" -los ojos de él sostenían los suyos con un tierno brillo de entendimiento- "podrías haberme abandonado, pero no lo has hecho, ¿por que?"
El joven pudo leer dolor en su expresión, esos recuerdos que aún se mantenían en su mente y que él sabía que por mucho tiempo que pasase jamás se irían de su mirada. Los dos habían sufrido mucho para llegar hasta aquí, pero aquí estaban, juntos. Ya conocían las heridas del otro, las cicatrices que marcaban su pasado repleto de secretos que el otro guardaría con recelo bajo sus labios. Enric sabía que Victoria tenía miedo a perderle, que temía que la olvidase, como tantos otros habían hecho desde siempre, pero él tenía el mismo miedo, la misma sensación de vació cuando sus ojos no veían los suyos, el mismo sentimiento.
"Porque jamás podría volver a ver tus ojos Vic, porque no podría olvidarte" -se acercó a ella con suavidad -"porque si te fueses, jamás podría ver este atardecer de nuevo"
Podía ver como los ojos de Victoria cobraban brillo, observándole con un cariño que jamás había visto nunca, al igual que ella podía ver en él como su mirada se tornaba cristalina a la suya, pudiendo ver a través de él.
Se observaron fijamente, en silencio, al mismo tiempo que Victoria se arrimaba a su pecho y sus manos se deslizaban por su cuello, subiendo hasta su rostro, mientras que él la envolvía entre sus brazos. Se acercaron aún más, y se miraron mutuamente por una última vez, antes de fundirse en un tierno beso que los juntó bajo el sauce como una sombra en el horizonte, como una estatua que decoraba el salvaje parque. Y en ese instante, mientras eran uno, sufrieron una especie de déjà bu: como un recuerdo una vida que jamás habían vivido pero que sabían que podían vivir, que cruzó como un destello por su mente. Se imaginaron juntos, se vieron a si mismos, mucho después, en otro lugar, en otro momento, pero juntos, como en ese mismo instante.
Después de unos interminables segundos, sus labios se separaron, volviéndose a mirar con una sensación indescriptible en sus miradas, recordaron lo que habían visto, lo que habían vivido, lo que iban a vivir.